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Events

Una cuestión de empatía.

Entendemos nuestra relación con el cliente como una asociación.
El cliente no es el enemigo ni es una oportunidad de ganar dinero a corto plazo, de cualquier forma y despreciando las opciones de futuro. Es un socio temporal con quien compartimos objetivos e intereses.El patrimonio común que nos vincula al cliente mientras dura el proceso específico de llevar a cabo un trabajo son los objetivos, las coordenadas, el calendario de actuación, el entorno económico y el regreso o “*feed *back” del acto puntual.El cliente aporta la voluntad de organizar el acontecimiento, su filosofía, el objetivo y los recursos económicos. Nosotros aportamos criterio, experiencia, conocimientos, creatividad, gestión del trabajo –producción- y responsabilidad.Apoyamos, analizamos y valoramos las propuestas del cliente. Somos delegados del cliente por la colaboración específica que nos ha encargado.

Al lado del cliente

El conocimiento del entorno geográfico, empresarial y económico en el que nos movemos nos permite abordar el encargo desde perspectivas realistas y enganchadas al terreno que pisamos.
Planteamos el trabajo con una actitud de “*partners” y desde la voluntad de optimizar la inversión del cliente. Más y mejor rendimiento por cada euro invertido.
Articulamos propuestas de espacios, de creatividad, de estética, de soluciones tecnológicas, de comunicación y otros empleando razonamientos, herramientas, sistemas y procedimientos experimentados y a la vez innovadores.
Materiales, sistemas, formas de trabajo. Relaciones con las empresas subcontratadas y con los colaboradores. Vínculo entre el cliente y las partes que intervienen para materializar el proyecto.

Un método de trabajo

Analizamos los requerimientos del cliente para evaluarlos, convirtiéndolos en material de trabajo y en referente.
Proponemos soluciones, alternativas, puntos de vista y acotaciones a la idea inicial.
Nos adaptamos al marco económico del encargo, lo enriquecemos, lo diversificamos, lo dotamos de calidad y de factores diferenciados.
Hagamos nuestros las percepciones del cliente y la filosofía que anima el acontecimiento proyectado.

Cocina de mercado

El concepto “cocina de mercado” nace al 1976 a partir de la publicación del libro “La cuisine lleva marché” del cocinero Paul Bocuse. Es el motor que impulsa el movimiento de la “*nouvelle cuisine”. La nueva forma de entender la cocina propuesta por el señor Bocuse prioriza los productos y preparaciones propias de cada temporada y del entorno más cercano.
Aplicamos el espíritu de la cocina de mercado a nuestra forma de escoger las soluciones más adecuadas por cada encargo. Haciéndolo vinculamos el acto que nos ha sido encargado en la ciudad, región y país donde tiene lugar y optimizamos a la vez los recursos invertidos de forma significativa. Avanzamos en dos direcciones.

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